lunes, 19 de enero de 2009

El rastro necrofílico de San Antón



Ayer sacaron a San Antón, y para que no desentonase del estado en que se encuentra su iglesia de la calle Hortaleza --que lleva varios años con interminables obras-- le instalaron un altarcillo en la Plaza Barceló... rodeado de andamios y obras interminables. Bueno también había personal ansioso por que abriesen las puertas de Pachá para poder echar unos bailes y tomar una copa que les hiciese entrar en calor.



Se supone que había una especie de desfile-cabalgata. Hubo gente y caballos, pero todo un poco triste.







Tan triste por delante como por detrás con los encargados de la limpieza recogiendo el rastro humeante de los caballos o el encallecido oso panda tratando de no perder la compostura por culpa de ¿un pie desatado, un apretón de la vejiga, un desahogo oral?






La fiesta parecía un funeral y las flores putrefactas que alguien había puesto en un 'jarrón' no hacían más que confirmarlo. 20 minutos después, tras una visita relámpago a VIPs, ya no quedaba nada.


3 comentarios:

Unknown dijo...

y tú qué hacías siguiendo ese rollo de procesión?

Unknown dijo...

quisiera ver más organilleros vendiendo barquillos por las calles de Madrid

Anónimo dijo...

Realmente una tarde llena de aventuras, aunque a mí, me tira lo que me tira y no se sí quedarme con el oso por que "me gustan grandes" o por que teniendo en cuenta la clínica que tiene detras, me lo pido pa una supermegalipo.... vaya coincidencias.