Las que más me gustaban iban firmadas en su gran mayoría por by Vázquez o simplemente by *, o algo parecido. El trazo, el tipo de humor, los personajes… Para mí estaban a años luz de los detestables Zipi y Zape o el sonso de Don Pío.
La colección Clásicos del Humor recupera una buena parte de aquellos personajes, incluyendo las páginas en blanco y negro o a dos colores, esas que evitaban casi todas las recopilaciones hasta la fecha. Gracias a ella he reencontrado a un puñado de personajes de Vázquez y con su delirante Incorrección Política. Qué ya era hora.


Y entre los máximos exponentes Angelito, ese desarraigado, etílico y sádico, más malo que un Beatle –aprovechemos que hoy se pone a la venta la discografía remasterizada, por fin– atrapado en el cuerpo de un bebé saltarín que, con el tiempo, se convirtió en un beligerante ecologista, soñador y con el poder mágico de crear seres vivos simplemente haciendo graffitis con un lápiz.



Sin duda se adelantó décadas a su tiempo, y a Dexter, al aprender a utilizar sus instintos asesinos para acabar con delincuentes de todo tipo, especialmente los que atentaban contra el medio ambiente. Angelito amaba a los árboles y los libraba del fuego a pesar de que estos fumasen monumentales pipas. Sus otros amigos eran gusanitos y caracoles que también sabían saborear el tabaco en pipa.



Luchaba contra extra-terrestres de todas las especies con métodos tan pedestres como expeditivos. Y aunque tenía puntazos raritos y algún brote psicótico, hacia el final dejó que saliese el bebé que tenía dentro en historietas de una poesía muy especial.




Larga vida a Angelito ¡que ya ha cumplido 45 años!








