Mientras repasaba los diarios a media tarde, un griterío en la calle hizo que me saltase el resorte cotilla. ¿Una pelea de etílicos? ¿Una bronca de testosterónicos? ¿Un atraco? ¿Un accidente? Es decir, los acontecimientos habituales de la calle que te ayudan a conocer al vecindario: Todos abrimos la ventana a la llamada de espectáculo gratuito.
Nada de eso, un desfile de zombies, que al parecer exhiben su Orgullo como tales coincidiendo con el aniversario del nacimiento de George A. Romero (4 de febrero de 1940). Bueno pues tocó ayer que unos cuantos muertos vivientes 'pasasen por casa'. Pero para mí fue como una revelación: Los muertos, como mejor están es quemados.


Desde hace más de un año trato de creer que tengo fuerzas y ánimos para revivir un cadáver. Pero no. La ilusión muerta se podrá levantar y caminar tambaleante a base de radiaciones o fluidos fosforito como los de "Re-Animator". Sin embargo ni el avance es significativo ni podrá evolucionar, crecer, revivir. Es un engaño, sigue muerta.
Y no sólo eso, se corre el peligro de crear nuevos cádaveres en el camino: La ilusión zombie es voraz, reclama alimento, devora cerebros...
Tengo la convicción de que en casi todas mis decisiones importantes, por mucho que las haya analizado, en el último momento siempre ha primado el más básico instinto de supervivencia. La estrategia del armadillo que se cierra sobre sí mismo interponiendo su dura coraza entre su corazón y el mundo.
¿Han sido erróneas esas decisiones? No lo sé. Hoy no lo puedo pensar. Hoy no lo quiero pensar. Sólo puedo decir, como Carlotta Champion que gracias a ello, por lo menos, ¡Sigo Aquí!
Así que voy a quemar definitivamente a la ilusión zombie y reducirla a cenizas. Tal vez mañana me arrepienta..., pero al menos estaré vivo para sentirlo aunque el dolor sea tan intenso o más que la primera vez.

1 comentario:
Pues claro que tienes que quemar la ilusión zombie. Los zombies para las pelis del señor Romero y que nosotros las veamos en la pantalla y nos caguemos de miedo y se acabe la peli y se acabó. Hay muchas otras cosas VIVAS para ver y disfrutar y claro que you're still here, faltaría plus. hay que decir, como la negra de "Murieron con las botas puestas", haciéndose cruces sobre el pecho: "Patita conejo, tiene que hasé que nada malo me puea susedé." Y después echarse un cubatón al coleto.
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